Aunque en principio no lo tenía pensado así, me he dado cuenta que este cuento arroja nueva luz (u oscuridad, quién sabe) sobre una entrada anterior. Ahí va:
Volviendo un borracho a casa de noche, al ir a abrir la puerta del portal, se da cuenta de que ha perdido la llave. Entonces empieza a buscarla dando vueltas alrededor de una farola de su calle. En esto acierta a pasar por allí un agente de la autoridad, que le pregunta:
-Disculpe, ¿tiene algún problema?
-Pues sí…. he perdido la llave… la llave del portal de casa… agente.
-¿Y ha sido cerca de esta farola?
-No lo sé… ¡pero como aquí hay luz!
–
Chiste viejo.
