Posteado por: alfayate | septiembre 19, 2009

Fuentes tipográficas comunes en Linux y Windows: Problemas y soluciones

(Nota: esta información esta parcialmente basada en este artículo de Avi Alkalay, Donovan Rebbechi y Hal Burgiss, de lectura muy recomendable para usuarios de GNU/Linux. Está en inglés, eso sí.)

¿Alguna vez os ha pasado el crear un documento de texto formateado estupendamente y al ir a abrirlo en otro equipo, con otro sistema u otra aplicación o simplemente una versión distinta de los mismos, os encontráis con que el aspecto ha cambiado, a veces drásticamente? Las cosas ya no están en su sitio, el tipo de letra y el tamaño ha cambiado (y además a peor, siendo menos legible) y consecuentemente se ha llevado por delante la cuidadosa maquetación y el buen aspecto de vuestro documento….

El problema es el cambio de fuente (del tipo de letra). ¿Y porqué lo cambia?. Muy sencillo: las fuentes disponibles lo son generalmente a nivel de sistema, aunque el usuario puede haber instalado otras adicionales, eso sin contar con que varias aplicaciones instalan nuevas fuentes por su cuenta… Con lo cual las fuentes disponibles en cada equipo pueden ser muy distintas a las que tenga otro; seguramente el usuario tenga fuentes que ni conozca o usará una fuente para sus documentos que aunque él crea que es muy común (si llega a pensar siquiera en ello) resulta que no lo es tanto. Resultado: al abrir el documento en otro equipo, la fuente indicada en el documento no está disponible así que el programa que usemos la sustituye por otra que se supone que es parecida, con resultados que van desde lo regular hasta el desastre, pero vamos, que mejor no queda, no.

Dentro de un mismo sistema el problema se minimiza debido a que cada sistema incluye por defecto un conjunto de fuentes comunes, por lo que si usamos estas fuentes, no tendremos que preocuparnos por esto (a no ser que sean versiones distintas del sistema y una esté muy desfasada respecto a la otra). Pero claro, si cambiamos de sistema (entre GNU/Linux y Windows, por ejemplo, eso sin contar con el Mac, muy usado en diseño) la sorpresa está casi asegurada. Afortunadamente existen también soluciones, que expongo por orden de preferencia:

  1. Convierte el documento a PDF. Esta es, sin duda, la mejor opción. El formato PDF se creó específicamente para resolver este tipo de cuestiones; en el caso concreto de la tipografía, el PDF incluye las fuentes usadas junto con el documento, de forma que se ve de manera similar en todos los sistemas. Para convertir a PDF, pues usa el OpenOffice, que tiene esta característica de serie (al igual que GNU/Linux, en general); para usuarios de Windows una buena alternativa es el PDFCreator, programa de software libre que instala una impresora virtual, que en lugar de imprimir convierte el documento que le enviemos a PDF, por lo que se puede usar desde cualquier aplicación para convertir todo tipo de documentos. La única pega del PDF es que es un formato diseñado sólo para lectura, si además necesitamos modificar o que otros puedan modificar el documento, pasamos a:
  2. Usar fuentes tipográficas comunes en nuestro sistema. En GNU/Linux estas fuentes son todas las de las familias siguientes: Bitstream Vera, Nimbus, DejaVu, URW, Luxi, Century, Utopia y Liberation (esta última sólo en las distros más recientes). En Windows están: Verdana, Arial, Courier New, Times New Roman, Tahoma, Trebuchet MS. Pero claro, si queremos que nuestro documento se vea bien en un sistema y en otro, habrá que:
  3. Lo primero, usa un formato y una aplicación común a ambos sistemas; o sea: OpenDocument (ODT) y OpenOffice, te ahorrarás dolores de cabeza. (Si no podemos disponer, o no podemos contar con que nuestro destinatario disponga, de OpenOffice, nos queda el formato RTF, que entiende cualquier procesador de textos, aunque es bastante limitado, véase Formatos Abiertos para más información). Pero esto sólo no basta; si usamos GNU/Linux y queremos editar (o que editen otros) el documento también en Windows, podemos usar una de las fuentes comunes de Windows que mencionábamos arriba. Pero claro, estas fuentes son de Microsoft y no vienen disponibles por defecto en las distribuciones GNU/Linux. Sin embargo, la licencia de estas fuentes, pese a ser propietaria, permite su uso gratuito, pero no su modificación ni distribución, por lo que el usuario habrá de instalarlas explícitamente. En muchas distribuciones de GNU/Linux, estas fuentes están incluidas en el paquete msttcorefonts (o ttf-mscorefonts-installer). ¿Es esta la solución perfecta? Pues no, claro. Si queremos que además otros puedan editar el documento en GNU/Linux y no podemos garantizar que también tengan instaladas las fuentes Windows (según un estudio, estas fuentes están instaladas entre el 50% y 60% de los equipos con GNU/Linux, lo que no es poco, pero tampoco suficiente) habrá que esforzarse un poco más (eso sin contar que puede que no queramos atarnos a unas fuentes propietarias):
  4. Usar una fuente común a ambos sistemas. ¿Eso existe? Bueno, en cierta medida. OpenOffice instala por defecto una fuente libre, de forma que si en ambos sistemas se usa OpenOffice, podemos garantizar que al menos tendrán una fuente común. Normalmente la fuente incluida con OpenOffice era la familia Bitstream Vera, pero parece ser que a partir de la versión 3 de la aplicación, la fuente incluida es la familia DejaVu. Según las pruebas que he realizado tanto Bitstream Vera como DejaVu parecen verse correctamente en ambos sistemas (al igual que Nimbus Roman) sin importar la versión de OpenOffice. Supongo que esto se debe a que DejaVu es una modificación de Bitstream y por tanto se pueden sustituir entre ellas sin problemas, igualmente en el caso de Nimbus Roman, parece que en Windows la sustituye exitosamente por Times New Roman, aunque no puedo asegurar que esto sea así siempre. Existe una importante excepción: los tipos monoespaciados (en los que todos los caracteres tienen el mismo ancho) con Bitstream Vera Sans Mono, OpenOffice 3 en Windows se hace un lío con el espaciado de los caracteres y los muestra solapándose unos a otros, con lo que no se entiende nada. Idem con DejaVu Sans Mono y OpenOffice 2. De todas formas la solución a estos inconvenientes es bien sencilla: cerrar OpenOffice (incluido el inicio rápido) y volver a abrir el documento. También podemos escoger Ver -> Diseño para Internet. Otra posibilidad es (recordad que son documentos modificables) cambiar el tipo de letra allí donde no se vea bien.

Resumiendo, a la hora de distribuir ampliamente un documento (p.e. colgándolo en Internet):

Proporciona SIEMPRE una versión en PDF de tu documento.

Si además necesitas que el documento sea editable:

  • Usa siempre que sea posible el formato ODT y una tipografía común en Windows (nos guste o no, el sistema más extendido hoy por hoy). Si tu sistema es GNU/Linux, acuérdate de instalar el paquete con dichas fuentes.
  • En el caso de que tu “público” sea mayoritariamente de usuarios de GNU/Linux (p.e. porque trates un tema específico de ese sistema), pues usa una de las fuentes comunes de GNU/Linux. Si deseas tener también en cuenta a los usuarios de Windows, usa DejaVu, por ejemplo.

Y ya que hablamos de Internet, respecto al tema de los tipos de letras en las páginas web, lo ideal es indicar en la CSS varios tipos de letra por orden de preferencia, por si el equipo en el que se visualiza la página no tiene un tipo de letra instalado, use el siguiente de la lista y así sucesivamente. Como última opción conviene poner un tipo genérico de forma que valga más o menos para cualquier equipo. Aquí vale también la recomendación de usar tipos comunes del sistema, y ya que Windows es el sistema más extendido, poner en primer lugar un tipo común en ese sistema y a continuación su equivalente en GNU/Linux. Veamos un ejemplo:

Los tipos de letra sans-serif tienen fama de ser bien legibles en la pantalla (especialmente el Verdana), así que los escogemos para nuestra página. Dentro de los tipos comunes de Windows, nuestra primera opción sería Verdana (cuyo equivalente en GNU/Linux es DejaVu Sans) y a continuación Arial (equivalente Nimbus Sans L); por último especificamos el tipo genérico sans-serif, para el caso de que el equipo del visitante no dispusiera de ninguno de éstos (notar que esta última no va entre comillas):

font-family: “Verdana”, “DejaVu Sans”, “Arial”, “Nimbus Sans L”, sans-serif;

Y ya que estamos, y para terminar, veamos una tabla de equivalencias básicas entre tipografías comunes de Windows y Linux:

Fuentes Windows   Fuentes equivalentes GNU/Linux
Verdana: Bitstream Vera Sans, DejaVu Sans
Arial / Helvetica: Nimbus Sans L, Libertation Sans
Courier New: Nimbus Mono L, Bitstream Vera Sans Mono, Liberation Mono, DejaVu Sans Mono
Times New Roman: Nimbus Roman No9 L, Liberation Serif

 

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Responses

  1. hay que especificar para los documentos de investigacion cientifica que estan en escrutinio con una serie de expertos que pudieran manejar windows la letra oficial es arial y ellos no aceptan errores.

  2. Buen post, me ha servido para aclararme un poco mas..
    Saludos
    Carmen

  3. Muy buena informacion, ya lo tengo mas claro, ahora solo hay que elegir la tipografia correcta.
    Gracias

    • De nada. Me alegro de que sea de utilidad. Consideraciones estéticas aparte, una buena idea es escoger una de las tipografías comunes para cada estilo (sans, serif, monoespaciado…) que se mencionan en el artículo.


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