Posteado por: alfayate | febrero 28, 2011

Los alimentos contra el cáncer

Hoy quiero reseñar un libro muy interesante y a mi entender muy importante en el campo de la salud y su divulgación: Los alimentos contra el cáncer, de los doctores Denis Gingras y Richard Béliveau del Laboratorio de Medicina Molecular del Hospital Sainte-Justine y la Universidad de Quebec en Montreal.

 

Los alimentos contra el cáncer
Autores: Dr. Richard Béliveau y Dr. Denis Gingras
Traductora: Nuria Viver Barri
Editorial: RBA Libros SA. Colección Integral.
c/Pérez Galdós 36, 08012 Barcelona
rba-libros@rba.es
ISBN-13: 978-84-9867-315-9

En este libro se trata de una forma rigurosa y científica, pero también amena y didáctica del cáncer, su prevención y tratamiento temprano mediante algo tan sencillo como lo que comemos cada día. En efecto, la novedad y la importancia de este libro radica en este enfoque hacia una de las enfermedades más terribles y de difícil tratamiento hoy en día; con datos en la mano se afirma que lo que comemos tiene una incidencia fundamental en el origen y desarrollo de diversos tipos de cáncer.

Sin pretender sustituir a la consulta y lectura de un libro que recomendamos vivamente, este sería un resumen de sus tesis fundamentales:

El Cáncer. Origen y tratamiento.

El cáncer es, simplificando, cuando un grupo de células decide ir por su cuenta y dejan de colaborar con las demás y empiezan a reproducirse sin control. Si no se consigue detener el proceso y llegado a un determinado punto, éste empieza a interferir con el correcto funcionamiento de los órganos afectados, causando finalmente su colapso y la muerte.

Esto ocurre con relativa frecuencia varias veces a lo largo de la vida de cualquier persona, pero normalmente las células “rebeldes” son exterminadas por las defensas del cuerpo o los tumores son mantenidos a raya en un estado inicial (micro-tumores) impidiendo su crecimiento y que causen daño alguno. El problema está cuando por causas X, las células rebeldes consiguen levantar cabeza e ir primero aumentando su número y luego extenderse por otras partes del cuerpo.

Estas causas X, pueden ser de diverso tipo, desde ambientales (exposición a agentes cancerígenos) a genéticas. La buena noticia es que de todos los tipos de cáncer conocidos, en la mayoría de los casos (alrededor del 70%) nuestro modo de vida tiene una importancia fundamental.

La razón, precisamente, de que el cáncer sea tan difícil de tratar es que cuando se detecta (incluso cuando se hace de forma “temprana”) es que la “rebelión” ya ha tenido éxito y es muy difícil pararle los pies. Pensemos que se trata de células que durante mucho tiempo no sólo han sobrevivido, sino incluso prosperado en un medio ambiente completamente hostil: el propio cuerpo. Así pues están ya muy curtidas y aunque se destruya su base principal mediante ataques focalizados (radioterapia, cirugía) es fácil que levanten cabeza desde otros focos más pequeños no detectados. Si el ataque es general, en plan de “arrasarlo todo” (quimioterapia) las células leales sufren por igual y si las rebeldes consiguen sobrevivir, se recuperan mucho más rápido (recordemos que están ya curtidas en el combate contra el propio cuerpo) y encontrarán enfrente a un enemigo debilitado. Es por eso que muchos enfermos que parecen recuperarse tras el tratamiento, pueden luego volver a recaer y el pronóstico en este caso es mucho peor.

Pero esta capacidad de expandirse sin ser detectado, señala también al talón de Aquiles de la enfermedad: necesita mucho tiempo desde que empieza a crecer hasta que se convierte en una amenaza real (según el tipo de cáncer y su virulencia, puede pasar entre 1 y 40 años en esta fase). Tenemos, pues, mucho tiempo para golpearle cuando aún no es fuerte ni está muy expandido, así que la táctica más efectiva es un ataque menos agresivo (y menos dañino para nuestra salud también) pero más insistente, manteniendo la “ofensiva” durante un periodo muy largo. Y aquí es donde entra en juego un “armamento” que tiene precisamente esas características, efectivo a largo plazo, de uso diario y sin efectos secundarios: los alimentos.

La dieta contra el cáncer

Existen una serie de alimentos entre cuyas propiedades se incluyen ciertos compuestos que se han demostrado eficaces en la prevención e incluso reducción de los tumores cancerígenos. Pero hay que tener en cuenta que:

No existen productos milagrosos ni “el remedio mágico” único. Debemos llevar una dieta variada y sana en la que se incluyan diariamente varios de los alimentos indicados. No sirve de nada atiborrarse un día con la “dieta anti-cáncer”; mejor un poco en todas las comidas. Lo que cuenta es lo que hacemos todos los días y que a veces ni siquiera le damos importancia: qué comemos, cómo, si nos pasamos el día sentados o hacemos ejercicio, etc…

Por lo que hemos explicado anteriormente, no debemos esperar a que nos diagnostiquen un cáncer para cambiar nuestros hábitos alimenticios. Aunque algunos alimentos pueden ser también efectivos en la etapa de diagnóstico precoz, es en la prevención (que en la práctica incluye también la fase en la que el cáncer se está desarrollando pero aún no ha sido detectado) donde nos serán de gran ayuda.

Alimentos anticancerígenos

Numerosos experimentos de laboratorio, análisis, estudios estadísticos, etc, demuestran o indican una relación directa entre la dieta y el desarrollo de diversos tipos de cáncer. Curiosamente, muchos de estos alimentos tienen asociadas tradicionalmente diversas propiedades saludables, seguramente debido a la simple experiencia de prueba-error desarrollada por las distintas tradiciones culinarias de la humanidad a lo largo de milenios, según se descubrían las propiedades alimenticias, culinarias, medicinales, etc.. de la comida disponible, incluyendo la preparación y las combinaciones adecuadas, aunque desconocieran las razones de tales propiedades. Desgraciadamente hemos ido perdiendo esas tradiciones a lo largo de los últimos 100-150 años para sustituirlas por una producción industrializada y un consumo masivo de alimentos valorados casi exclusivamente por su sabor y aporte energético (lo cual influye decisivamente en su rendimiento económico, creando un círculo vicioso de producción-consumo). En aquellos lugares en los que aún se conservan dichas tradiciones (especialmente en Oriente, aunque también allí, sobre todo en entornos urbanos, se está adoptando un modo de vida y alimentación occidental) la incidencia de muchos tipos de cáncer es muy inferior a la de otros países supuestamente más desarrollados, con una “mejor” alimentación y servicios sanitarios e incluso con un medio ambiente más sano. Esta diferencia no se debe a causas genéticas ya que se ha comprobado que las poblaciones de estos lugares que adoptan un modo de alimentación típico occidental (con abundancia de grasas de origen animal, dulces, precocinados, hidratos de carbono y sal) adquieren niveles similares de incidencia del cáncer. Así pues la influencia de lo que comemos parece ser decisiva.

La explicación a este fenómeno radicaría en que en las tradiciones culinarias de oriente los alimentos (y su preparación y consumo) no se consideran únicamente una fuente de energía y placer, sino también de salud. Así la alimentación adecuada implica un equilibrio; cuando este equilibrio se rompe, aparece la enfermedad y en el caso del cáncer, podríamos decir que se favorecen las condiciones para su crecimiento y a la inversa, cuando tenemos una alimentación equilibrada, se dificulta su progresión. Esto naturalmente no es algo matemático, pero tiene su peso, y a lo largo de nuestra vida una alimentación correcta puede ser la diferencia entre desarrollar un cáncer o no.

A continuación mencionamos los principales alimentos con propiedades anticancerígenas, los cánceres contra los que parecer ser más efectivos y algunas notas sobre su uso.

  • Crucíferas: Col, Coliflor, Col China, Brócoli, Coles de Bruselas, Repollo (vejiga, mama, próstata, colon). Para aprovechar al máximo sus propiedades hay que masticarlas bien y cocerlas ligeramente, con poca agua o al vapor.

     

  • Ajo, Cebolla (estómago, próstata, mama). Cuanto más crudo, mejor.

     

  • Soja (próstata, mama). Se refiere a productos hechos a base de soja y no que simplemente la tengan como ingrediente. Entre los más adecuados podemos mencionar las habas de soja, el miso, la leche de soja y el tofu. Por su efecto ligeramente estrógeno, no es recomendable si ya se tiene o se ha tenido un cáncer.

     

  • Curry (leucemia, colon, mama, ovarios, próstata, pulmón). Esta especia (curcumina + pimienta) parece ser de los alimentos más eficaces contra todo tipo de cánceres. Especialmente indicada como condimento en sopas, guisos, pescados, cocidos, ensaladas, etc…

     

  • Té Verde (vejiga, próstata, estómago). Los más eficaces parecen ser las variedades japonesas, especialmente el Sencha, Sencha-Uchijama y el Gyokuro. Dejar en infusión durante al menos 10 min.

     

  • Frutas del bosque, especialmente Arándanos y Fresas (colon). En el caso de los arándanos, mejor arándonos rojos enteros que en zumo.

     

  • Omega 3: Semillas de Lino, Salmón, Sardina, Caballa, Arenque, Nueces… (mama, próstata, colon, páncreas). En el caso de las semillas de lino, lo mejor es conservarlas en un tarro de cristal en la nevera y consumirlas en el momento.

     

  • Tomate (próstata). Consumirlo en forma de salsa, junto con aceite de oliva.

     

  • Cítricos, especialmente el Limón (esófago, estómago, laringe).

     

  • Vino Tinto, Uva (mama, colon, esófago, próstata). El vino tinto parece ser especialmente eficaz consumido con moderación. En su defecto, para los que no consuman alcohol, también valdrían las uvas y el mosto, aunque sus propiedades no son tan acentuadas como en el vino tinto.

     

  • Chocolate Negro (pulmón). Negro quiere decir que tenga aproximadamente un 70% de cacao, como mínimo.

Otros alimentos con compuestos anticancerígenos más moderados pero igualmente beneficiosos son: el Aceite de Oliva Virgen, las Algas, el Aguacate, el Jengibre, la Menta, el Perejil, el Tomillo, las Cerezas, el Mango, la Manzana, las Lentejas y la Lechuga

Alimentos y hábitos a evitar

No sirve de nada poner por un lado si estamos quitando de otro. Igualmente que hay alimentos y hábitos que pueden ejercer una influencia positiva, la de otros puede ser negativa si abusamos de ellos. Entre estos están:

Fumar. Con o sin cáncer, el tabaco es un veneno (o más precisamente, contiene muchísimos compuestos extremadamente dañinos para la salud). Dejar de fumar o no empezar nunca es de lo mejor que podemos hacer para cuidarnos.

Sedentarismo. Hacer un poco de ejercicio regularmente es muy beneficioso. Un poco de ejercicio no quiere decir matarse a correr o hacer pesas, puede ser simplemente caminar y subir escaleras. Mejor regular y progresivamente, con moderación y de acuerdo a nuestra edad y condición física.

Suplementos alimenticios. Los compuestos sintetizados o extraídos, incluso aquellos que supuestamente tienen propiedades anticancerígenas, son siempre muy inferiores (en el mejor de los casos) al alimento original. La eficacia de éstos radica en muchas ocasiones en su interacción con muchos (miles incluso) otros presentes en el alimento y en su consumo más o menos fresco.

Carnes rojas (vacuno, cordero, cerdo) y embutidos, beicon, jamón, salados… Se recomienda su consumo moderado. Una buena alternativa serían las carnes magras, como el pollo.

Productos lácteos Es conveniente consumirlos con moderación y según algunos autores deberían evitarse completamente en el caso de que tuviésemos un cáncer.

Refrescos, bollería industrial, fritos, etc… Evitar todo lo posible. Consumir si acaso ocasionalmente como golosina y nunca como parte de nuestra dieta habitual.

Y para terminar, recordar de nuevo que esto es sólo un pequeño resumen o guía rápida. Si os interesa el tema, leed el libro.

Salud y buenos alimentos.

Anuncios

Responses

  1. donde se puede comprar el libro?

    • Puedes pedirlo en cualquier librería, y si no lo tienen, lo puedes encargar dando el ISBN; alternativamente también lo puedes encargar por internet o contactando directamente a la editorial.

  2. […] Los alimentos contra el cáncer […]

  3. […] Los alimentos contra el cáncer […]

  4. Interesante. Independientemente de la eficacia frente al cáncer -en concreto- es indudable la importancia de la alimentación no solo para la salud, sino para el carácter, una mala digestión puede acarrear años de dificultades si nos lleva a tomar la decisión equivocada. La tradición árabe de este país y la “dieta mediterránea” no fueron suficientes para evitar luchas internas durante siglos pero, al menos y con la ayuda de los “saludables cocidos norteños”, pudimos enfrentarnos con energía. Comamos saludablemente, disfrutemos lo posible y evitaremos muchas enfermedades.
    Un cordial saludo y enhorabuena por el blog, sin duda anticancerígeno.

    • Muy bueno lo de “al menos […] pudimos enfrentarnos con energía” ;) Hay que ver el lado positivo de las cosas, ja, ja…

      Gracias por los elogios, me alegra de que este modesto blog sea de utilidad y disfrute para sus visitantes.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: